
El asesinato de tres hombres en el estado Monagas, se convirtió en algo más: un asesino en serie estaba al acecho. Los acontecimientos alimentaron durante un largo año un debate regional sobre el perfil de policía científica, las leyes de defensa de las personas y el racismo hacía los “hombres solos”, informó el diario Extra de Monagas.
Carlos Eduardo Brito Rodríguez, apodado como “El Asesino del Puñal”, se enfrentará a un intenso escrutinio judicial en los próximos días, a cargo de la Fiscalía Decimotercera del Ministerio Público, por ser responsable de la muerte de tres hombres, que presuntamente tenían preferencias por el mismo sexo.
Darwin José Bello Villafranca, de 33 años, fue encontrado muerto en el interior de su vivienda ubicada en la Urbanización Monterrey I, en el sector Tipuro, el pasado 07 de abril de este año. José Ángel Olivares, de 37 años, fue asesinado en la calle principal de la urbanización Altos de Caruno del sector Tipuro y José Antonio Urretaza de 42 años, en la urbanización Laguna Paraíso.
Carlos Brito, quien fue catalogado como un “asesino en serie”, es responsable de los tres crímenes. El cuerpo de Bello Villafranca, se encontró en su vivienda desarmado, desnudo y con una herida mortal causado por un arma blanca (cuchillo). Así mismo, pasó con las otras dos víctimas, quienes también fueron encontrados muertos desnudos y apuñalados.
En el 2011, la muerte de José Ángel Olivares, de 37 años, quien fue su primera víctima, no alarmó tanto a la población monaguense, pues se pensaba que era un hecho delictivo común; pero al pasar los días, al encontrar a otro hombre bajo las mismas circunstancias de muerte que el anterior, llamó la atención de la región y la de los cuerpos de seguridad.
La muerte de José Ángel, se registró el 6 de abril del año pasado. De inmediato, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc-Monagas), empezó su enérgica búsqueda y su exhaustivo proceso de investigación, en conjunto con la Brigada contra Homicidios, para dar con el paradero del criminal.
Al parecer el hombre acumulaba su prontuario policial matando a las víctimas de una manera tan particular, que se creía que era un sujeto con oficio asesino hacia los hombres de preferencias sexuales adversas.
A partir de allí, las ventanas que permiten el acceso a las investigaciones policiales quedaron abiertas de par en par. El tema de los homicidios hacia los “hombres solos” se volvió un tema de palpitante preocupación.
UNA INVESTIGACIÓN A FONDO
El Asesino del Puñal, como fue catalogado, por la científica, procedía a citarse con sus víctimas hombres en los centros comerciales de la ciudad, esto según informarán voceros oficiales. Con un vaivén de emociones, vulnerables aceptaban su invitación. Allí, establecían contacto, conversación y después de comprenderse mutuamente, los hombres procedían a irse a su hogar con el homicida.
Allí, compartían un par de tragos, dándole tiempo al asesino a formular y armar su propio escenario encaminado a ponerles fin a sus vidas.
Las víctimas inconscientes del malévolo plan, no fueron excluyentes para darse sus tiempos felices con el homicida; sin tomar en cuenta que sus patrones de exigencias iban más allá de una simple noche de libertinaje. El Asesino del Puñal, trabajaba inteligentemente, capaz de consagrar plenamente su talento asesino en fracciones de segundos.
Luego de ese intercambio de bebidas, procedía a darle un vuelco positivo a su pasatiempo: asesinarlos con un arma blanca que, por cierto, fue capturada por la policía científica en las labores de investigación.
La corriente homicida la emprendía sin temor en las madrugadas y una vez desarrollada escapaba del sitio serenamente con artículos de valor monetario de los sujetos que ya habían sido asesinados.
REACCIÓN DEL ASESINO
Al momento de su captura homicida nunca negó las acusaciones. Fue detenido mientras caminaba a su trabajo, un comercial dedicado a la venta de comida rápida (pizza).
El día en que mató a Darwin Bello Villafranca, un ex administrador del Consejo Legislativo Socialista del estado Monagas, nadie lo vio salir de la urbanización donde vivía el occiso. Aparentemente el personal de seguridad no cumplía con las labores. Entró en la urbanización con la víctima pero salió solo. Nadie se dio cuenta del caso. Abordaba a los hombres con simples características: profesionales, solteros, jóvenes y de clase media para liberar su carga obsesiva hacia las personas que integran a la diversidad sexual.
Con información del Diario Extra de Monagas


Darwin Bello, exadministrador del Clsem fue apuñalado por Carlos Brito
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